¡Volando! 3ª parte. Premios International Latino Books Awards

¡Volando! 3ª parte. Premios International Latino Book Awards.

Día 21 de octubre

La entrega de premios comenzaría a las 11 de la mañana y teníamos una dirección. Nos vestimos de manera adecuada y salimos una hora antes. Mi hija está acostumbrada a utilizar el GPS de su móvil. Igual que el día anterior, comenzó a hacer cosas raras, como llevarnos a una entrada de metro dos veces, en serio. Tampoco entendíamos aún la conducción por semejante ciudad, que tiene lo suyo: no hay rotondas, todo es a “a golpe de semáforos”: frente, derecha o izquierda.  Ana, la conductora siempre, se preguntaba, cada vez más nerviosa “¿cuál es el mío?” Pasar por el centro no era lo mismo que la mayoría de calles que dije al principio.

LOS ANGELES

El tiempo iba pasando. Aquello no podía ser. Ana llamaba a la Organización y tampoco daba señal. Venga a hacer pruebas y nada. No podíamos coger un taxi que nos guiara, allí no hay, había que llamar un uber, pero tenía que ser por teléfono. Perdidas dimos vueltas y más vueltas por la ciudad. La vimos bien. Creíamos que aquello no nos estaba pasando a nosotras. Pedimos ayuda a alguien, que nos permitiera utilizar su móvil, pero se negó.

Estaba siendo todo un desastre, pasaron muchas cosas que queremos olvidar. Al fin, por veinteava vez de apagar y encender, más los golpes que recibió, nos llevó a la dirección correcta: Universidad de California, Los Ángeles. Nuestro destino.

Llegamos a las dos de la tarde, cuando terminaba el acto.

La cosa no llegó a desastre total, porque “Misterio” se entregaba a la tarde. La mañana fue para premios infantiles: “Mejor editado” “Mejor ilustrado”, “Comic”, etc., pero eso no lo sabíamos.

Entramos en el comedor donde se serviría la comida, naturalmente, mejicana. Teníamos motivos para estar contentas, habíamos llegado, pero el estrés que llevábamos dentro no nos dejaba estarlo.

Había presentadores, los ya premiados, los que esperaban serlo y escritores que no conocíamos. Los Nobel que en su día también habían recibido el Premio Latino Book Awards, no estaban. Unos, están muertos, y otros estarían (viven por allí cerca) en un lugar más “divertido”, supongo.

Nos incorporamos a la tarde a la siguiente entrega de premios en una amplísima sala. Estábamos Portugal, países sudamericanos, Inglaterra y España. Un atril a la izquierda y una pantalla anunciaba las obras:  Medicina, Biografías, etc. María Dueñas competía con Sira en “Historia”. No la vi o no la reconocí, podría haber unas doscientas personas.  Los presentadores se iban turnando y hablaban en español e inglés.

¡¡UCLA!!, entre las primeras universidades del mundo, el verdadero motivo de nuestro viaje… ¿Y por poco no llegamos por caprichos de la tecnología…? ¿No es tremendo?         

El acto fue muy interesante y bien organizado. Después de la entrega de galardones, nos hicieron una divertida sesión de fotografías. Estoy al final a la derecha de pie.

Tras hablar un rato unos y con otros, volvimos al motel con un sabor agridulce. Lo de la mañana fue muy gordo, seguíamos todavía tocadas, tampoco habíamos comido casi nada. Dije a mi hija “¡busca la mejor hamburguesa de Los Ángeles!”. Como si le hubiera dicho que buscara la mejor marisquería.

Efectivamente no había comido nunca nada igual, y eso que no me gusta demasiado, seguramente porque desconocía algo así. Al lado de nuestra mesa pasó un personaje metálico, de 1.40 de alto más o menos. Salió todo decidido a la calle, con unos andares como de muñeca “gisela”, ¿recordáis?, y yo pensé “tengo que preguntar qué es esto”. Pues bien, la camarera nos dijo que llevaba el pedido dentro y una dirección, donde sabían qué tenían que hacer. Menos mal que eran casas bajas, porque con ascensor no sé cómo se las iba a arreglar aquella cosa. Después de eso me fijé en que por la ciudad había muchos más.

Era tarde y antes de entrar en nuestra habitación pasamos por el supermercado. Tanto los clientes como las personas que estaban en la calle me llamaron la atención, por su vestimenta y estilo en general. Gente sin techo, “Homeless”. Y había muchos. Tengo que decir que su comportamiento era correcto. En la calle nos sonreían y nadie pedía limosna. Ana me habló de “fentanilo”. Aquellas personas estaban ausentes y claramente afectadas. Sin trabajo, unos porque lo perdieron por un uso inadecuado y otros porque, después de perderlo y sin hogar no encuentran sentido a su vida. Pero no soy la persona indicada para hablar de un tema tan serio. Por el día también los veíamos desde el coche, pero era a la noche cuando salían a montones…  Muy triste.

¿Recordáis cuando Nino Bravo cantaba aquello de: “cuando Dios hizo el Edén pensó en América…”? Ahora, no lo diría, seguro…

3 comentarios en «¡Volando! 3ª parte. Premios International Latino Books Awards»

  1. Terrible que llegues desde tan lejos y puedas llegar a perderte el acto. Hoy en día parece que el viajar se ha puesto más difícil . Por suerte pudieron llegar a destino pero la sensación tuvo que ser muy agridulce tal y como lo explica Ana Rojas. Son viajes sólo para valientes. Mi más sincera enhorabuena.

  2. Hola!! Cuántas anécdotas !!! Cada viaje es una nueva experiencia con muchos desafíos y grandes aprendizajes. Por suerte todo resultó bien. Pudiste alcanzar el objetivo. Muchos cariños y a seguir trabajando para cumplir tus sueños.

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